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  • Maira Hernández

What My Abuelo’s Taught Me About Love

The last time I was living in Mexico I remember seeing how my abuelo would take care of my abuela. I saw this 92 year old Mexican man who grew up in a country where machismo runs rampant, cook for my abuela, at times he would even try to do some of the chores (I often found him with a mop in hand), and every time we would sit at the dinner table he always made sure my abuela had a napkin next to her. This small little detail is something I, myself, often forget after cooking, serving the plates, and flipping’ tortillas. And that small little detail reminds me how simple a loving act can be.


These days the roles have turned, and though my abuela’s health hasn’t improved, she is now in a better condition than my abuelo. She can walk with a walker and she now makes the food again. But more than anything, she makes sure my abuelo feel’s comfortable given that he’s on bed rest and spends all day in their room. I, along with my uncle and the señora who comes and helps around the house, make sure he gets his meals. But in the downtime, when I’m locked up in my room working my day job, I see my abuela take fruit and snacks to my abuelo through out the day. She places them in a little bucket so she can carry them to the room as she uses the walker for support. I see her spend sometime in the afternoons in their room as to not leave him alone all day, and I see her clean up after him.


A lot of people love the idea of growing old together, but unless you see it first hand— it’s hard to imagine what that really looks like. Risking your balance and the fear of falling to carry food to your significant other, cleaning up after them when they use the bathroom, keeping them company so they don’t feel alone. These are the simple gestures I see my abuelos do for each other, alternating in the passing of time, depending on who is more capable in the current moment.


During the week, I came home from running an errand. My abuela was getting ready to cook food— calabacitas to be exact, which requires chopping squash, tomatoes, onions, and chile peppers. On the days when I’m here, I usually help with the cooking, but since I was out, my abuela sought help from my abuelo. Given that my abuela doesn’t have steady hands because of a a semi-paralyzed arm, she asked my abuelo to chop up the vegetables. She took everything in a bucket and had him chop as he sat in a chair next to his bed. When I arrived, I took over the cooking, but it warmed my heart to see the tag-team effort my abuelos always partake in. This happened often as their strengths compliment each others weaknesses. My abuela can hear anything from a hundred feet away, but her eyesight is not the best. On the other hand, my abuelo has 20/20 vision, but can barely hear when we talk to him, we often have to use our loudest voice. Today, my abuela can walk, while my abuelo can’t, and my abuelo has steady hands while my abuela doesn’t.


The way they compliment each other, and care for each other makes me realize that this is the kind of commitment I want in my life. It isn’t perfect and often times they nag at each other, but at the end of the day they tell each other everything, and they help each other live as comfortably as they can. My abuela even mentioned how my abuelo asked her to take her afternoon naps in their room, because he worries when she hasn't been in the room in a while because he fears her falling somewhere in the house without him being able to help.


Last year when I was here in November, my wonderful friends who accompanied me had us take pictures with my abuelo’s in the patio. We had a chance to take pictures of them both, and my friend instructed my abuelos to hold hands and look at each other as they took dozens of pictures. Although, I haven’t heard my abuelo’s say “I love you” I know that love is there by the way they looked at each other. That day was also the first time I ever saw my abuelo cry, he tried to wipe his tears but I understood his emotions because it was the day we were leaving. I know his heart was full of having so many of his grandchildren in his house at one time and also sad that we were leaving again. But when we all left, they still had each other.



My heart still wonders how many days I have left with them, but I feel so honored to have already spent so much time with them. All I can do is appreciate the moments we still have together, and live my life in a way that honors what they have taught me about life by their simple way of living.


"Love is patient, love is kind. It does not envy, it does not boast, it is not proud."

Lo Que Me Enseñaron Mis Abuelos Sobre el Amor


Recuerdo la última vez que estuve viviendo en México haber visto cómo mi abuelo cuidaba a mi abuela. Vi a este mexicano de 92 años que creció en un país donde el machismo corre desenfrenado, cocinar para mi abuela, a veces incluso intentaba hacer algunos quehaceres del hogar (a veces lo encontraba con un trapeador en mano), y cada vez cuando nos sentábamos a cenar, él siempre se aseguraba de que mi abuela tuviera una servilleta a su lado. Este pequeño detalle es algo que yo misma olvido a menudo después de cocinar, servir los platos y voltear las tortillas. Y ese pequeño detalle me recuerda lo simple que puede ser un acto amoroso.


En estos días los papeles han cambiado y, aunque la salud de mi abuela no ha mejorado, ahora está en mejores condiciones que mi abuelo. Ella puede caminar con un andador y ahora vuelve a preparar la comida. Pero más que nada, se asegura de que mi abuelo se sienta cómodo dado que está en reposo en cama y pasa todo el día en su habitación. Yo, junto con mi tío y la señora que viene y ayuda en la casa, nos aseguramos de llevarle la comida. Pero en el tiempo de inactividad, cuando estoy encerrada en mi habitación trabajando, veo a mi abuela llevar frutas y bocadillos a mi abuelo durante el día. Los coloca en una pequeña cubeta para poder llevarlos a la habitación mientras usa el andador para caminar. La veo pasar algunas tardes en su habitación con el para no dejarlo solo todo el día.


A mucha gente le encanta la idea de envejecer juntos, pero a menos que lo veas de primera mano, es difícil imaginar cómo es realmente. Arriesgar tu equilibrio y el miedo a caer para llevarle comida a tu pareja, limpiar cuando vaya al baño, hacerle compañía para que no se sienta solo. Estos son los gestos sencillos que veo a mis abuelos hacer el uno por el otro, alternándose con el paso del tiempo, según quién sea más capaz en el momento.


Durante la semana, volvía a casa después de hacer un mandado. Mi abuela se estaba preparando para cocinar, calabacitas, lo que requiere picar calabaza, tomates, cebollas y chiles. Los días que estoy allí, suelo ayudar con la cocina, pero como estaba fuera, mi abuela buscó la ayuda de mi abuelo. Dado que mi abuela no tiene manos firmes debido a un brazo semiparalizado, le pidió a mi abuelo que cortara las verduras. Ella tomó todo en un balde y lo hizo picar mientras él se sentaba en una silla junto a su cama. Cuando llegué, me hice cargo de la cocina, pero me reconfortó ver el esfuerzo de equipo en el que siempre participan mis abuelos. Esto sucedía a menudo, ya que sus fortalezas se complementan con sus debilidades. Mi abuela puede oír cualquier cosa a treinta metros de distancia, pero su vista no es la mejor. Por otro lado, mi abuelo tiene una visión impecable, pero apenas puede oír cuando hablamos con él, a menudo tenemos que usar nuestra voz más fuerte. Hoy, mi abuela puede caminar, mientras que mi abuelo no, y mi abuelo tiene manos firmes mientras que mi abuela no.


La forma en que se complementan y se cuidan me hace dar cuenta de que este es el tipo de compromiso que quiero en mi vida. No es perfecto y muchas veces se regañan el uno al otro, pero al final del día se cuentan todo y se ayudan mutuamente a vivir lo más cómodamente posible. Mi abuela incluso mencionó que mi abuelo le pidió que tomara sus siestas en su habitación, porque le preocupa que ella no esté en la habitación por un tiempo porque teme que se caiga en algún lugar de la casa sin que él pueda ayudar.


El año pasado, cuando estuve aquí en noviembre, mis maravillosos amigas que me acompañaban nos hicieron tomar fotos con mi abuelo en el patio. Tuvimos la oportunidad de tomarles fotos a ambos, y mi amigo les dijo a mis abuelos que se tomaran de la mano y se miraran mientras tomaban docenas de fotos. Aunque no he escuchado a mis abuelos decir un "te queiro", sé que el amor está ahí por la forma en que se miraron. Ese día también fue la primera vez que vi llorar a mi abuelo, trató de secarse las lágrimas pero entendí sus emociones porque era el día que nos íbamos. Sé que su corazón estaba lleno de tener a tantos de sus nietos en su casa al mismo tiempo y también triste porque nos íbamos de nuevo. Pero cuando todos nos fuimos, todavía se tenían el uno al otro.


Mi corazón todavía se pregunta cuántos días me quedan con ellos, pero me siento muy honrado de haber pasado tanto tiempo con ellos. Todo lo que puedo hacer es apreciar los momentos que todavía tenemos juntos y vivir mi vida de una manera que honre lo que me han enseñado sobre la vida con su forma sencilla de vivir.


"El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso"


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